¡Hola a todos! Hoy me hace especial ilusión compartir con vosotros un hito muy personal y profesional: la publicación de mi nuevo paper académico en el Journal of Business and Tourism Management.
Si me seguís por aquí, sabéis que me apasiona cómo el marketing y la cultura se entrelazan, pero esta vez el origen es puramente sentimental. Soy un auténtico friki de The Wire desde que vi la serie por primera vez con mi hermano Javi, y esa obsesión me llevó a preguntarme: ¿qué pasa cuando la imagen de una ciudad no la crea una oficina de turismo, sino una serie que retrata el declive urbano y el fracaso de las instituciones?.
Baltimore: El Puerto frente a las «Esquinas»
En el marketing de destinos solemos vivir en la «burbuja turística»: esos espacios controlados, seguros y estéticamente perfectos como el famoso Inner Harbor de Baltimore, que ha sido el símbolo de su regeneración urbana.
Sin embargo, The Wire (2002-2008) hizo algo revolucionario: puso el foco en la Baltimore que nadie quería mostrar, convirtiendo a la propia ciudad en la protagonista de una narrativa de exclusión y crisis social. Lo fascinante es que, aunque la serie no busca «vender» el destino, ha terminado creando un imaginario turístico alternativo que desafía los relatos oficiales.
Un fenómeno híbrido: Cine, «Turismo Oscuro» y «Slum Tourism»
En mi investigación explico que el interés generado por The Wire no es el típico turismo de «postales de película». Se trata de un fenómeno híbrido que se mueve en la intersección de tres corrientes:
- Turismo inducido por el cine: Fans que quieren pisar los escenarios reales de su narrativa favorita.
- Turismo oscuro (Dark Tourism): Atracción por lugares marcados por la violencia, la desigualdad o el trauma social.
- Turismo de barrios marginales (Slum/Ghetto Tourism): El deseo de confrontar realidades sociales crudas y buscar una «autenticidad» que no aparece en los folletos.
Este tipo de turismo suele ser informal, espontáneo y difícil de medir, ya que ocurre fuera de las estructuras oficiales de gestión.
¿Qué nos enseña esto a los gestores de destinos?
Si algo he aprendido analizando este caso, es que ignorar las narrativas críticas es ineficaz. En la era de la circulación mediática global, las series que vemos en el sofá tienen más peso en nuestra percepción de un destino que cualquier campaña de branding convencional.
El reto para nosotros es pasar de la simple promoción a una gobernanza ética. Esto implica:
- Reconocer que existen estas realidades incómodas.
- Evitar la estigmatización territorial.
- Involucrar a las comunidades locales para que no sean meros objetos de curiosidad.
Os animo de verdad a leer el paper completo. Si os gusta la serie tanto como a Javi y a mí, o si simplemente os interesa cómo las historias moldean el futuro de las ciudades, encontraréis un análisis profundo sobre cómo gestionar estos imaginarios tan potentes.
Lo que me llevo de este viaje (más allá de las maravillosas horas con mi hermano)
*Si algo he aprendido al profundizar en este estudio es que el marketing de destinos ya no puede permitirse vivir exclusivamente dentro de su propia «burbuja turística». La gran lección es que las historias que no controlamos —como la cruda realidad de The Wire— tienen un poder inmenso para moldear lo que el mundo piensa de nuestras ciudades, a veces con más fuerza que cualquier campaña oficial. No se trata de esconder las grietas ni de intentar «vender» la marginalidad, sino de evolucionar hacia una gobernanza ética. El reto para nosotros es dejar de ser simples promotores para convertirnos en gestores responsables que sepan dialogar con estas narrativas críticas, involucrando siempre a la comunidad local y evitando caer en la estigmatización. Al final del día, la «ciudad real» siempre acaba asomando, y nuestra labor es estar preparados para contarla con honestidad.
Podéis descargarlo y leerlo aquí: [Enlace al PDF]